A propósito de "Entre gansos y vacas: escuela, lectura y literatura" de Ana María Machado

A propósito de "Entre gansos y vacas: escuela, lectura y literatura" de Ana María Machado
Por María Fernanda Mejía

miércoles, 28 de abril de 2010

... LA LITERATURA VISITÓ MI INFANCIA FELIZ


















Ejecución del proyecto de promoción de lectura - Primera parte
  • La primera actividad fue con Rapunzel. La idea fue hacer una lectura en voz alta con espacio para todos los sentidos de los niños. Una de las lectoras estaba disfrazada de Rapunzel, el personaje central del cuento, y a medida que avanzábamos en el relato introducíamos elementos que de alguna u otra forma aparecieran en él. Llevamos pétalos de rosas con olores, tomates y zanahorias cherry y un reproductor de sonidos. Al final todos jugaron a subir por la peluca de Rapunzel hasta el castillo y cada uno cogió el libro para hacer su propia lectura.

  • Siguiendo con El libro de oro de los niños y El libro de oro de los cuentos de hadas, se hicieron varias sesiones de lectura con el mismo esquema: 1) un antes, en el que se introducía el cuento hablando de cualquiera de sus elementos (los animales, las frutas, las brujas, los castillos, los barcos, etc.) 2) un durante, en el que se lee de acuerdo a la preparación hecha y 3) un después, en el que jugamos a construir escenarios de los cuentos leídos con algunas herramientas del Hogar (armatodo, sillas, mesas) y en el que los niños cogen el texto leído y otros libros que llevamos para mirarlos y tocarlos con sus manos. Algunos niños simulan por iniciativa propia el acto de lectura y piden la palabra para leer en voz alta.
  • Una parte fundamental de la enseñanza de la lectura es orientar con un buen ejemplo; la manera como los niños nos vean a nosotros hacer una introducción de esta es como ellos crearán las bases de su proceso por el resto de la vida.
    Siendo así, propusimos una actividad donde se percibiera la lectura en voz alta de una manera no sólo agradable sino vital y emotiva.
    1. Llegamos vestidos de marineros y astronautas, les pedimos con mucho cariño que escuchen la historia de un amigo que enviamos al espacio (el cuento elegido para esto es “El pequeño planeta perdido”, de Ziraldo)
    2. Lluvia de preguntas: ¿qué es un astronauta?, ¿qué es un cohete?, ¿conoces algún planeta?, ¿de qué tamaño será un planeta pequeño?, ¿cómo te imaginas que son las cosas fuera de la tierra?, ¿cuál es el trabajo de los científicos? , entre otras.
    3. Lectura en voz alta del cuento, teniendo especial delicadeza al pronunciar las palabras, haciendo acentos y movimientos que gestualmente reforzaran las ideas del cuento.
    4. Se mostraron las imágenes del cuento, indicándole a los niños lo que ocurre con el astronauta.
    5. Terminada la lectura les pedimos que con sus deditos pintaran lo que quisieran mandarles al astronauta y a su novia en el planeta pequeño.
    6. Luego y en voz alta cada uno nos mostró que es lo que ocurrió con el astronauta y cómo fue la historia.
    7. Hicimos una ronda a la que le llamamos “el baile del astronauta enamorado”, este fue un recuento de la narración pero a través del baile.
    8. Nos despedimos deseándole buena suerte al astronauta.
    9. Los dibujos de los niños fueron pegados en una cartelera. Ojalá podamos enviarla al planeta del astronauta...
  • Reflexión: Una de las fotografías arriba expuestas, nos muestra la biblioteca del barrio, un lugar que se abre dos horas a la semana. Consideramos que este espacio es muy corto para la gran cantidad de usuarios potenciales que hay allí. La promoción de lectura, debería darse en tres escenarios de circulación del libro: el hogar, la escuela y la biblioteca. Esta población no cuenta con ninguno de estos espacios abiertamente. Si el impacto de las actividades que nosotros desarrollamos cada ocho días es evidente, ¿cómo sería el cambio social con unas políticas culturales pensadas para estos niños?

sábado, 24 de abril de 2010

LECTURA EN VOZ ALTA, SIMPLEMENTE NECESARIA


INSTRUCCIONES PARA UNA BUENA LECTURA EN VOZ ALTA

Leer, algunos dicen que va más allá de un simple acto del pensamiento para descifrar signos y ponerlos en un contexto. La verdad siempre habrá quienes digan lo contrario y quienes le apoyen, personalmente y más después de haber hecho el ejercicio, creo que se trata de muchas funciones juntas que parten de la realidad y hoy en día más de la necesidad de edificarnos como seres humanos, ahora debo encontrar un punto de partida que vincule varios aspectos.
La lectura de textos puede hacerse en silencio, si de acciones de interpretación individual se trata, pero cuando somos guías de alguien más, la cuestión no es tan simple, de hecho, se hace necesaria la lectura en voz alta, no es una tarea cualquiera. Hay que hacer que a través de nuestras voces las personas sientan las emociones que fueron ubicadas a través de los signos en las narraciones escritas, se requiere de excelentes vocalizaciones y de gestos que en verdad indiquen la emoción, el sentimiento, la pasión, hasta las ganas de vivir.
1. Hay que movernos adecuadamente haciendo un recorrido con nuestros ojos y nuestra mano libre, de tal manera que quienes nos escuchan estén en suspenso.

2. Modular la voz de tal manera que tratáramos de imitar la del personaje que está dentro de la historia, es decir, si habla un de un niño, tratar de imitar su voz.


3. Mostrar los dibujos del texto, esto ayuda a que sea más entretenida y eficaz la lectura.

4. Hacer gestos acordes con la expresión que se sienta en el libro, acompañado de ademanes.

5. No dejar pasar por alto ningún signo ortográfico, ellos son los que nos indican que siente el protagonista.

6. Jugar con los tamaños de las imágenes para hacer que se vuelva más interesante.

Por W. Ricardo Vargas H.

miércoles, 21 de abril de 2010

Instrucciones para leer en voz alta

Para leer en voz alta la más acertada instrucción es hacerlo con gusto. El amor por la lectura o por el compartir con otros algún texto nos asegura una buena tarea.

Sin embargo aquí van más detalles:


1) Lee varias veces el texto antes de compartirlo con otras personas.

2) Entona, articula y gesticula de acuerdo a lo que lees. Para esto ten en cuenta que generalmente encuentras algún sentimiento en cada parte de la historia o poema. Intenta descubrirlo y sentirlo para después leer con ese sentimiento adentro.

3) Interpreta las voces de una forma diferente.

4) No omitas la lectura de signos. Que el público sienta la pregunta, la duda, el suspenso, la sorpresa, el susto...

5) Aprópiate del texto, de la historia, de las palabras o de los versos como si fueran los ladrillos con el que construyes el edificio de tu imaginación. Luego desea transmitir todo aquello que imaginaste ¡y más!

6) No estará de más jugar como lo propone Pescetti o como se te ocurra para adquirir o incrementar la confianza de lector.

María Fernanda Mejía

martes, 20 de abril de 2010

CON EL ESTILO INCONFUNDIBLE DE ZIRALDO


EL PEQUEÑO PLANETA PERDIDO

Cada cosa tiene su lugar sobre el mundo, cada situación en medio de todo, parece tener un sentido preciso, como si hasta las piedras supieran que hacer. Creo que los seres humanos somos la excepción, nosotros estamos supeditados a buscar y encontrar, somos los únicos que tenemos la obligación de hacernos a una parte del planeta para nosotros. A veces olvidamos que todo se trata de una búsqueda constante de sentido, por la que en ocasiones algunos pueden hasta perder la razón.
Es curioso que Ziraldo pretenda darnos a entender que por más cosas materiales que tenga un ser, lo más valioso de cada cual sea el amor, desde hace tiempo lo ha sido, creo que desde siempre lo es, entonces por qué seguir mediados por las cosas del mundo que lo único que causan es dolor y preocupación.
El cuento se trata de un astronauta que llega a un planeta muy lejano y demasiado pequeño, desde donde misteriosamente se podía escuchar todo lo que él clamaba, decidieron enviarle comida y cosas, pero siempre cuando se creía que sus angustias habían sido calmadas surgía una nueva. A través de las canciones del astronauta se dan cuenta que se está muriendo de soledad y deciden enviarle a su compañera sentimental, desde ese momento nunca volvió a necesitar nada y no se les vuelve a escuchar porque después del amor simplemente no hay nada.
La idea por sí misma es muy diciente, lo más seguro es que dentro de la esencia de esta narración , nos estén invitando a volver al ser humano que parece se ha perdido, solo por preocuparse en las cosas y no en lo que de verdad vale como lo es el alma.

Por W. Ricardo Vargas H.

sábado, 10 de abril de 2010

LA BELLEZA ES LA MISMA REALIDAD


LO QUE RESULTA AL COMBINAR A MARTÍ CON ALZAGA
La belleza; un ideal, una motivación, un sentimiento quizá… no lo sé. Muchas personas a lo largo de su vida han perseguido incansablemente alcanzarla, aun sin saber que es.
Resulta increíble pensar que no es otra cosa que la misma realidad, lo real es divino, lo divino se plasma a través de la obra de un artista en pieza magistral, sabemos que algo es real por que los sentidos lo perciben con agrado pese a que esta esté rechazando algo, porque lo que contiene es realidad pura.
Si las obras hablaran desde la absoluta imaginación no gustarían a nadie, si antes de llevarlas al papel no se hubieran soñado, la magia se perdería y la realidad dejaría de existir. Creo que los momentos de inspiración son la suma total de saber reconocer que hacer cuando la oportunidad se presenta y de poder saber en qué le ayudarán a quien las lea.
Al lograr lo que he propuesto anteriormente seremos hombres íntegros y sinceros, como lo decían los Griegos, cuyas partes han de ser las mismas de la pieza original, que van en el mismo camino de la ética, llegando al final a encontrar el sentido de la vida, después todo ha de quedar escrito para que también le sirva de herramienta en la construcción de un mejor estilo a alguien más.
Cuando hayamos entendido estas relaciones sabremos que sin la hermosura, nada fuera agradable y a muy pocos les llamaría la atención ver el arte, conocer los cuentos o sentir sensaciones al estar frente a una obra de teatro.
Tal vez el alma tenga mucho que ver aquí, tal vez sea la certeza de lo que no se ve, o… posiblemente, en verdad tenemos la capacidad de hacer de las ilusiones sueños y a los sueños una realidad.

W. Ricardo Vargas H.

martes, 6 de abril de 2010

Reflexión y un poema de José Martí



Relacionar belleza con nobleza, virtud e integridad hace parte de una apuesta por la humanidad y la justicia social. Martí fue coherente en sus planteamientos y obras: por esta razón su estética parte de la ética y viceversa.
¿Tiene deberes el arte? Responder esta pregunta abarca grandes discusiones políticas, pero aunque algunos puedan estar en desacuerdo al ver, por ejemplo, a la literatura al servicio de una causa específica, es innegable que un planteamiento como el martiano es consecuente –tal vez un poco utópico- y responde a condiciones geopolíticas y socioeconómicas determinadas; de esta manera, reconoce pueblos y culturas históricamente desfavorecidas.
La reflexión es muy pertinente en el contexto de la educación porque propicia un pensamiento crítico en los estudiantes e invita a centrarnos en nuestro contexto cultural y político.


María Fernanda Mejía


Cuando me puse a pensar

Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,

Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!


José Martí

El viejo universo


Pensando en la experiencia de la lectura de la que nos habla Jorge Larrosa quiero compartir este texto relacionado con una trans-formación de años atrás:



El viejo universo

“Te voy a contar un cuento. Tú tienes cara de persona que le gustan los cuentos.
¿No es verdad?”
Julio Ramón Ribeyro, Por las azoteas

Había muchos libros allí. Unos en orden, otros no; libros en repisas muy juntos; libros apilados en un escritorio; libros en las escaleras, y escaleras de libros. Cajas llenas de libros. Montañas librescas en el piso. También estaba el televisor, claro, que hasta ese momento siempre había sido una mejor opción. Pero este era un televisor singular, rojo con un gancho de alambre enrevesado encima que servía de antena y no tenía control remoto. El botón de encendido se giraba, no se hundía, y para cambiar de canal tenía una especie de palanquita hecha en pasta. Por supuesto era en blanco y negro.
Entonces, en la soledad de una antigua y humilde casa bogotana empecé a mirar los libros que me inundaban casi hasta ahogarme sin darme cuenta. Recuerdo haber visto muchos códigos y manuales: Código de procedimiento civil, Código de recursos naturales, Manual de derecho procesal civil, Teoría general del contrato. Claramente no era eso lo que me iba a salvar. Luego leí otros títulos y nombres de autores que llegaron a atemorizarme: El Capital crítica de la economía política, V. I. Lenin, Stalin, Hegel, Engels... Un librito rojo (como el televisor) escrito por Mao Tse-Tung me llamó la atención por su sencillez, su pequeño tamaño y por su material en cuero. Pero tampoco. Lo cerré tras veinte segundos de un intento fallido de lectura.
Y de pronto ahí estaba, un hermoso y raído libro en cuya portada aparecía un rostro de perfil con un pelo negro intenso: El ruiseñor y la rosa y otros cuentos de Oscar Wilde. En la primera hoja estaba escrito con bolígrafo el nombre de una persona que no conocía en ese entonces y que, aún hoy, no he llegado a conocer. El color amarillento manchado y el fuerte olor no me hicieron cerrar el libro sino que, al contrario, me atrajeron más. Me senté en el piso de madera como un libro más y empecé. Yo tenía diez años y era la primera vez que una historia me estremecía de esa forma. ¡Qué ruiseñor! Me quedé estupefacta, asociando como suelen hacer los niños y sentí un poco de culpa porque ese ruiseñor no sólo se había sacrificado por su amigo, el de la portada, sino por mí que necesitaba una buena historia para entretenerme. Me juré a mí misma no ser tan caprichosa como la amada del pelinegro y llevar siempre conmigo, en el corazón, este cuento sin despreciarlo nunca.
No he sido muy fiel a mi juramento, debo aceptarlo, pero hoy sigo evocando esas circunstancias en que lo hice. Unas vacaciones frías en una ciudad extraña y de fuertes vientos, una casa tan diferente a la mía, sin juguetes, sin libros “para niños” y sin aparatos tecnológicos novedosos. Tardes solitarias y lluviosas. Persianas metálicas en las ventanas y, eso sí, un antejardín donde florecían rosas tan hermosas como la que tiñó el pobre tordo. Todo un viejo universo inolvidable porque me conectó de cierta forma con una gran literatura.
María Fernanda Mejía

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