A propósito de "Entre gansos y vacas: escuela, lectura y literatura" de Ana María Machado

A propósito de "Entre gansos y vacas: escuela, lectura y literatura" de Ana María Machado
Por María Fernanda Mejía

domingo, 28 de febrero de 2010

LA DIVINA ESCUELA



Había dos patios en la Escuela Municipal. El patio número uno pintado de muchos colores, repleto de juguetes, máquinas de comida y pantallas plasma, en el que se podía brincar y correr cuánto se deseara; el otro, es decir, el patio número dos, era gris, vacío y silencioso.

La idea de esta distribución era que los niños pasaran en las aulas media jornada repitiendo y memorizando con disciplina inquebrantable para que la otra media pudieran estar descansando en el estupendo patio número uno. El patio número dos era para castigar a quienes desobedecían.


El modelo, impuesto sobre toda la nación por orden presidencial, había funcionado casi perfecto: el 99,1% de los estudiantes podía permanecer la segunda media jornada en el patio número uno. En realidad no era muy difícil lograrlo, puesto que el reglamento escolar sólo prohibía dos cosas. Por todos lados pegaban el cartel que lo enseñaba y que rezaba así:


“Prohíbase terminantemente:
1. Leer, mencionar, traer, preguntar o almacenar cualquier libro de literatura.
2. No denunciar a quien incumpla el primer numeral, inmediatamente se conozca la violación.”


Desde que se había implementado la medida muchos años atrás, los alumnos se volvieron más obedientes, serviles y buenos informantes. No eran del todo felices en el patio número uno –por más que lo decoraran-, ni luego cuando se graduaban, pero ahora nadie se molestaba en cuestionar nada y así todo era más fácil y tranquilo. La sociedad era robótica y funcional.

Pero todavía el señor Presidente no podía dormir tranquilo. El 0,9% de los infantes lo torturaban recordando esos odiosos libros a pesar de su gran esfuerzo y del alabado Plan de Servilismo Domesticado que había instaurado durante su extenso mandato. Cierta noche uno de estos desobedientes que fue a entrevistar lo enfureció hasta el límite porque le dijo que le preguntara al diseñador de escuelas si no se había basado en un libro escrito hace siete siglos, en el que también se mencionaban tres divisiones increíblemente parecidas: infierno (patio número dos), purgatorio (aulas de clase) y cielo (patio número uno).

Nadie lograba entender cómo un niño escogía violar la norma e irse para el insoportable patio número dos, cuando era tan simple no leer ni hablar sobre eso. El asunto es que aún hoy no se logra descifrar el enigma de la literatura. Se sigue luchando desde el gobierno pero ésta se niega a desaparecer.



María Fernanda Mejía

lunes, 22 de febrero de 2010

Punto a punto / Ana María Machado; ilustraciones Carolina Calle; traducción Beatriz Peña. Bogotá: Babel Libros, 2007.



“Quien cuenta un cuento, aumenta un punto.
Muchos cuentos, muchos puntos.
Con cada historia, la voz crecía.
Marcaba puntos.
Subía de punto.
Más firme y más decidida, entendía más la vida.”



Punto a punto no es un cuento cualquiera. Es en realidad, como su título y sus ilustraciones lo indican, un tejido.
Este cuento es también una reflexión sobre la literatura y la forma como ella permanece en el mundo y al mismo tiempo nos habita, nos transforma, nos complementa, nos arrulla… Lo más importante es que Ana María Machado nos muestra un personaje común, una hilacha de voz cualquiera que, a pesar de esto, es muy valiosa y se hace más cada vez más fuerte, entendiendo su valor y su capacidad de crear nuevos e inesperados tejidos en la vida.
Es una gran metáfora para la literatura en general y para la vida misma de todos nosotros, que se va formando con historias. Tal vez más historias y más literatura nos haga más sólido y colorido nuestro tejido para que éste pueda perdurar, llegar lejos y ser algún día, quizá, un libro de historias a disposición de otros.


Por: María Fernanda Mejía

1. ¿Qué pasaría en la escuela si a los profesores les gustara leer y escribir?

Fomentaríamos muchos espacios para encontrarnos consigo mismos, nuestro mundo, ideas, pensamientos, a saber y confirmar quiénes somos, ya que la lectura y escritura nos conlleva a la creación propia de mis imaginarios y mis sentimientos, a confrontar la experiencia propia con la de los otros, para emocionarnos con el otro para compartir un recuento o un sentimiento o experiencia colectiva.

No andaríamos con tanta prisa, porque vivimos corriendo leemos y escribimos contra el tiempo, no tomamos parte de nuestro tiempo para degustar un placer que pocos hemos disfrutado; aprenderíamos a reconocer que nuestro tiempo es único y como tal se debería aprender a disfrutarlo de la forma mas placentera, no perder el hábito de leer; decimos no hay tiempo pero llegamos a nuestra casa y nos sentamos frente a un televisor a ver horas y horas de tele sin ningún sentido, --No estoy en contra de la televisión, pero a mi parecer sino tenemos tv por suscripción son muy pocos los programas que podemos escoger ya que nuestra televisión no tiene mayor ambigüedad en sus programas en especial los canales privados.--

Nuestras bibliotecas estarían mas habitadas, ya que necesitaríamos espacios más adecuados como no los brindan estas; quizá nuestra casa no sea un lugar preciso para leer o escribir porque no tengo mi espacio, un espacio indicado para estar solo, poderme concentrar e indagar en un lugar lleno de libros.

La lectura no la enseñaríamos como una cuestión de sólo análisis, sino de gusto, la recomendaríamos como una necesidad humana de soñar, reír o jugar, de esta forma para no seguir con el terror de la lectura. Demostraríamos como un libro nos habla, nos forma, nos ilustra sentimientos, nos enseña experiencias, y nos fomenta un diálogo de escribir. Haríamos presentes la afirmación de que escribir nos lleva a leer o lo de igual forma leer nos lleva a escribir.

Si este placer para nosotros de leer y escribir se convirtiera en pasión, tendríamos no un recetario pero sí un una lista enorme de libros con los que ayudaríamos a nuestros estudiantes a interesarse más por la lectura reconociendo sus diferentes gustos literarios , generando momentos en su vida con nuevos sentimientos o emociones, pero no todo lo que leemos tiene esa sensación o ese sentimiento de gusto nos ha sucedido con algunos escritos, estos no nos llenan nuestras expectativas y quizá se quedan ahí sin ninguna trascendencia.

Ayudaríamos a mitigar un problema que existe dentro de nuestra población el analfabetismo, también el iletrismo, porque como docentes desde nuestras Institución Educativas promocionaríamos iniciando desde la primera infancia el gusto por la lectura, claro si todos los docentes adquiriéramos el gusto de leer y escribir, para que este gusto forme gestores de una nueva cultura, una cultura que fomentaría a que todos nuestros estudiantes, hijos, hermanos y amigos siempre tengan la oportunidad de tener la experiencia de leer y escribir.

Por: Johanna Katerine Sanabria

sábado, 20 de febrero de 2010

NUESTRAS VIDAS; UN REÍR LLORANDO


Cuantas cosas cruzarían por la mente de JUAN DE DIOS PEZA al escribir "reir llorando", tal vez sólo cerro los ojos al mundo visible y bullicioso, se detuvo en cada pensamiento que llegaba, ¡uno a uno!, de todas las cosas que le ocurrían en la vida. Seguramente se sintió dueño del estilo de vida del dramaturgo británico David Garrick, quién con más de 40 obras, hacía estallar a carcajadas a todo el que lo viera. Eva Marie Veigel, la amada esposa de Garrick quizá podría decir mejor que nadie cómo se sentía ser la testigo más directa de una doble vida, posiblemente aquel se debatía aún entre ser un gran abogado y literato a ser un cómico dramaturgo, ese mismo que debutó por primera vez en la obra Ricardo III de William Shakespeare y que luego en 1747 fuera el director del teatro de Drury lane, con tanto elogios y prestigio que fue considerado de los personajes más importantes de Inglaterra en el siglo XVIII.

La verdad pienso que Juan De Dios maravillado por la efectividad de la obra, pensó estar frente al hombre más feliz de todos los tiempos, pero luego al ver su fatigada labor y sobretodo el peso de toda la gente que le veía, como si fueran una aplanadora de su propia alma, sobre él, cambió radicalmente el concepto. Y es bien cierto que por los diferentes senderos, vamos siempre muchas personas entregando lo mejor de sí en cada instante, tratando de hacerle ver a los que perdieron la esperanza que esta aún existe, para eso nos volvemos creadores de extrañas historias, verdaderos comediantes del día a día, personajes de cuentos y sobretodo agentes del consejo.

Somos muchos los que nos olvidamos de lo que sufrimos y padecemos para que simplemente el mundo no se entere de ello, pues nuestra responsabilidad nos lo hace saber a cada rato y entramos en la realidad externa, la que todos pueden ver, la que tratan de entender. Al final se da todo por los demás, y nos quedamos con nuestros sufrimientos guardados porque al fin de cuentas el bien ajeno es lo que nos debe invitar a seguir. Si no me creen los invito a leer y sentir esta magistral obra y si al final de ella es capaz de encontrar algo de lo que digo, será por que también en algún momento por fuera estaba contento pero por dentro se estaba quemando.




REIR LLORANDO
(Juan de Dios Peza)

Viendo a Garrick,
actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía: Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío: -Sufro
-le dijo-
un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distraeréis.
-Tanto he viajado
-Las lecturas buscad
-Tanto he leído
-Que os ame una mujer
- ¡Si soy amado!
-Un título adquirid
-Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizá?
-Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ?
- ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...
-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?...
-Mucho, mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.
-Me deja
- agrega el médico
-perplejo vuestro mal,
y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.
-¿A Garrick ? - Sí, a Garrick...
La más remisa y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !
-Y a mí me hará reir?
-Ah, sí, os lo juro !;él, sí, nada más él...
Mas qué os inquieta?...
-Así - dijo el enfermo
- no me curo:
¡Yo soy Garrick ! Cambiádme la receta.
¡Cúantos hay que,
cansados de la vida,
enfermos de pesar,
muertos de tedio,
hacen reir como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio
!¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!
Si se muere la fe,
si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
Por: W. Ricardo Vargas H.

lunes, 15 de febrero de 2010

Para ser interpretado por la sensibilidad de un docente

Traer a la mente algo que le guste a los demás, una tarea, una opción o una responsabilidad humana.


Si logro hacerlo, permitiré al mundo que me recuerde por largo tiempo, son mis palabras mayores a la frágil esencia de este cuerpo al que se le llama ser humano. Mis manos obsesionadas por plasmar lo que el cerebro quisiera decir por su propia cuenta, se sienten dueñas de las inspiraciones, de mí, de todos... Al final sólo las letras quedarán y yo me extinguiré como un recuerdo de un amor que se fue, somos presas de no saber cómo conducir nuestro camino, para lo demás, nacen unos pocos que no pretenden ser condecorados, ni exaltados en las páginas de ningún periódico, tampoco hay uno que lo haga, ese puesto se halla reservado para la gente que manda, y eso a mí no me interesa.


Esos héroes anónimos cuya función se remonta a servir sin interés, se les llama docentes. La verdad es una locura pensar en ello (Paulo Freire pensaba que así debería ser). Quiénes más sino ellos, llevan a casa a cada uno de sus estudiantes pensando en sus problemas, en sus angustias y pesares, quiénes más sino ellos a veces no pueden ni dormir por pensar en cómo hacer mañana para que aquel caído e incrédulo del mundo - se levante y vuelva a creer. Soy docente, soy maestro, ante todo soy yo, no quiero verme encarnado en una falsa imagen sólo para agradar a unos jefes o a una sociedad que se niega a reconocer que soy humano, que me puedo equivocar o que simplemente tengo sentimientos.


Lucho incansable contra la tiranía, contra la falsa sociedad, para que al final resulte este texto, uno que es recién nacido y que implora su lectura. Lo leo y lo releo pensando que quizá con un poco de ayuda podría crecer y hacerse fuerte, podría cruzar el mar antes que yo, llegar al gusto de alguien; en ese momento, únicamente en ese momento valdrá la pena el esfuerzo no sólo del texto sino de aquel que lo supo interpretar y tuvo una voz de aliento en su eterna labor de ser docente.


W. Ricardo Vargas H.


Imagen tomada de http://www.juventudonline.com/DevocionalDetalle.aspx?id=398