A propósito de "Entre gansos y vacas: escuela, lectura y literatura" de Ana María Machado

A propósito de "Entre gansos y vacas: escuela, lectura y literatura" de Ana María Machado
Por María Fernanda Mejía

sábado, 20 de febrero de 2010

NUESTRAS VIDAS; UN REÍR LLORANDO


Cuantas cosas cruzarían por la mente de JUAN DE DIOS PEZA al escribir "reir llorando", tal vez sólo cerro los ojos al mundo visible y bullicioso, se detuvo en cada pensamiento que llegaba, ¡uno a uno!, de todas las cosas que le ocurrían en la vida. Seguramente se sintió dueño del estilo de vida del dramaturgo británico David Garrick, quién con más de 40 obras, hacía estallar a carcajadas a todo el que lo viera. Eva Marie Veigel, la amada esposa de Garrick quizá podría decir mejor que nadie cómo se sentía ser la testigo más directa de una doble vida, posiblemente aquel se debatía aún entre ser un gran abogado y literato a ser un cómico dramaturgo, ese mismo que debutó por primera vez en la obra Ricardo III de William Shakespeare y que luego en 1747 fuera el director del teatro de Drury lane, con tanto elogios y prestigio que fue considerado de los personajes más importantes de Inglaterra en el siglo XVIII.

La verdad pienso que Juan De Dios maravillado por la efectividad de la obra, pensó estar frente al hombre más feliz de todos los tiempos, pero luego al ver su fatigada labor y sobretodo el peso de toda la gente que le veía, como si fueran una aplanadora de su propia alma, sobre él, cambió radicalmente el concepto. Y es bien cierto que por los diferentes senderos, vamos siempre muchas personas entregando lo mejor de sí en cada instante, tratando de hacerle ver a los que perdieron la esperanza que esta aún existe, para eso nos volvemos creadores de extrañas historias, verdaderos comediantes del día a día, personajes de cuentos y sobretodo agentes del consejo.

Somos muchos los que nos olvidamos de lo que sufrimos y padecemos para que simplemente el mundo no se entere de ello, pues nuestra responsabilidad nos lo hace saber a cada rato y entramos en la realidad externa, la que todos pueden ver, la que tratan de entender. Al final se da todo por los demás, y nos quedamos con nuestros sufrimientos guardados porque al fin de cuentas el bien ajeno es lo que nos debe invitar a seguir. Si no me creen los invito a leer y sentir esta magistral obra y si al final de ella es capaz de encontrar algo de lo que digo, será por que también en algún momento por fuera estaba contento pero por dentro se estaba quemando.




REIR LLORANDO
(Juan de Dios Peza)

Viendo a Garrick,
actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía: Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío: -Sufro
-le dijo-
un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distraeréis.
-Tanto he viajado
-Las lecturas buscad
-Tanto he leído
-Que os ame una mujer
- ¡Si soy amado!
-Un título adquirid
-Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizá?
-Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ?
- ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...
-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?...
-Mucho, mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.
-Me deja
- agrega el médico
-perplejo vuestro mal,
y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.
-¿A Garrick ? - Sí, a Garrick...
La más remisa y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !
-Y a mí me hará reir?
-Ah, sí, os lo juro !;él, sí, nada más él...
Mas qué os inquieta?...
-Así - dijo el enfermo
- no me curo:
¡Yo soy Garrick ! Cambiádme la receta.
¡Cúantos hay que,
cansados de la vida,
enfermos de pesar,
muertos de tedio,
hacen reir como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio
!¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!
Si se muere la fe,
si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
Por: W. Ricardo Vargas H.

1 comentario:

  1. Gracias por devolver el tiempo con este poema el cual declame a mis once años... después cuando me volví estudiosa de la literatura lo dejé olvidado pues según mi supuesta sapiciencia era de los poetas populares. Y lo leo y me siento emocionada , gracias por recordarme las múltiples entradas que tiene la literatura. Espero que con alguno de ustedes podamos decir el poema.

    ResponderEliminar